Chefchaouen
Grazalema
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Dominio continental
Las montañas del sur de Andalucía y del Norte de Marruecos han actuado a lo largo de la historia biogeográfica como lugar de encuentro de especies vegetales subtropicales lauroides, de componentes procedentes de los bosques terciarios, de especies esteparias asiáticas y de especies africanas y europeas que atravesaron el Estrecho de Gibraltar durante su periodo de desecación.
La apertura oceánica, la posición en latitud y la presencia de relieves convenientemente orientados, dan a este espacio una especificidad biogeográfica muy marcada. Así, se codean tres pisos biogeográficos mediterráneos: el húmedo, el sub-húmedo y el semiárido.
Las condiciones han sido favorables para el desarrollo de una flora particular, traduciéndose en una comitiva florística rica y un endemismo pronunciado fundamentalmente de distribución Bético-Rifeña. Sólo el Parque Natural de Grazalema cuenta con más de la mitad de los taxones de la flora de Andalucía Occidental, y el Rif contiene más de la quinta parte del total de la flora marroquí, recogiendo 215 taxones endémicos, lo que representa cerca del 23% del total en Marruecos.
El endemismo más emblemático de la RBIM lo constituye el Pinsapo (Abies pinsapo), conífera exclusiva del sur peninsular y del norte de Marruecos que constituye del grupo de abetos más occidental de los que quedaron aislados en la cuenca mediterránea al finalizar la última glaciación. Estos bosques de carácter relíctico tienen un gran interés conservacionista y representan un caso excepcional de bosque templado sometido a un clima de estacionalidad mediterránea.
Las formaciones vegetales más abundantes en la RBIM son los bosques con dominancia de especies de hojas perennes, duras y gruesas, como las del género Quercus, apareciendo grandes masas de encinares (Q. ilex), quejigales (Q. canariensis y Q. faginea) y alcornocales (Q. suber), que presentan un sotobosque rico en arbustos, en su mayor parte también perennifolios, numerosas lianas y matorrales espinosos.
En algunas ocasiones aparecen bosques perennifolios de coníferas, fundamentalmente del género Pinus, que han sido favorecidas enormemente por el hombre durante las últimas décadas, sobre todo en Andalucía, lo que ha generado su expansión de forma notable y la degradación de las anteriores formaciones boscosas.

En Marruecos es destacable la presencia del cedro del Atlas (Cedrus atlantica) cerca de las cimas montañosas, formando bosques mixtos con el pinsapo.
También es muy importante en toda la Reserva la flora pteridofita y micológica, de hecho, en el ámbito andaluz de la RBIM existen al menos 40 especies de pteridofitas de las cuales 5 están amenazadas e inscritas en el libro rojo de la flora silvestre amenazada de Andalucía. En cuanto a la flora micológica no solo destaca por su riqueza de especies sino también por sus propiedades culinarias.
El patrimonio florístico del ámbito en cuestión encierra grandes valores socioculturales y económicos que se traducen en los usos etnobotánicos y aplicaciones farmacológicas y medicinales de dichas plantas. A su vez, ofrece recursos energéticos alternativos o incluso materiales básicos para el uso domestico (leña, carbón, corcho, etc.) en ambas orillas.
Al igual que en el caso de la flora, la RBIM presenta una fauna rica y variada, siendo el grupo más representativo el de las aves, destacando el área del Estrecho por su papel de importancia internacional como lugar de paso de la avifauna europea y africana, llegando a contabilizarse el paso de mil aves por hora.
La presencia de árboles de gran porte, la abundancia de barrancos y tajos, las dificultades de acceso a gran parte del territorio, además de la existencia de grandes espacios abiertos que son utilizados como cazaderos, favorece el desarrollo de una gran variedad de rapaces en la RBIM. Durante todo el año se pueden observar, a uno u otro lado del Estrecho, especies que cazan en espacios abiertos, como el águila real (Aquila chrysaetos), águila perdicera (Hieraetus fasciatus), halcón peregrino (Falco peregrinus), águila calzada (Hieraetus pennatus) o el águila culebrera (Circaetus gallicus). Otras especies
eminentemente forestales son el verdecillo (S. serinus), chochín (T. troglodytes), pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y carbonero garrapinos (Parus ater) y distintas especies de paridos como el carbonero común (Parus major), herrerillo capuchino (P. cristatus) y herrerillo común (P. caeruleus), este último más vinculado a bosques con quejigos o encinas. Con estas aves conviven otras especies también frecuentes, como reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), la paloma torcaz (Columba palumbus) y el pito real (Picus viridis).
Los cursos fluviales constituyen un medio con unas características muy peculiares que otorgan gran riqueza específica. La presencia continua de agua da origen a una vegetación de ribera que sustenta tanto a especies que dependen directamente del agua como a otras asociadas normalmente con el matorral mediterráneo. Martín pescador (Alcedo atthis), mirlo acuático (C.cinclus) y oropéndola (O. oriolus) son aves representativas de este biotopo junto con la nutria (Luttra luttra).
Esta diversidad de aves ha quedado reconocida en el ámbito andaluz al ser declarados los espacios protegido integrantes como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en aplicación de la Directiva 79/409/CEE, de 2 de abril, relativa a la protección de las aves silvestres.
Los mamíferos cuentan también con una interesante representación. En Andalucía merecen especial atención los ungulados, especialmente la cabra montés ibérica (Capra pyrenaica hispanica), asociada al carácter montañoso del espacio y que posee una de las poblaciones más emblemáticas de toda Andalucía junto con el corzo (Capreolus capreolus). En Marruecos es importante destacar la presencia de macacos (Macaca sylvanus). Entre los carnívoros destaca el meloncillo (Herpestes ichneumon) ampliamente distribuido, la gineta (Genetta genetta), el gato montés, el ibérico (Felis silvestris) en Andalucía y el africano (Felis libyca) en Marruecos, y el zorro (Vulpes vulpes).
Entre la ictiofauna destaca la trucha (Salmo trutta), así como la trucha arcoiris (Salmo irideus), ambas presentes en el río El Bosque en el Parque Natural de Grazalema, en Andalucía, que constituye el río truchero más meridional de Europa. Sin embargo, las especies más frecuentes son el barbo (Barbus barbus), la boga (Chondronstroma polylepis) y el cacho (Leuciscos cephalus). También está presente el black-bass (Micropterus salmoides), especie introducida que resulta abundante en los embalses de la RBIM. Hasta hace pocos años, se ha detectado la presencia de la colmilleja (Cobites palmodicola), endemismo ibero-mauritano.
También es destacable la importancia de las cavidades montañosas en la RBIM, siendo muy significativos los ecosistemas cavernícolas, donde la cadena trófica se simplifica y predominan los organismos detritívoros, omnívoros y carnívoros. De los grupos faunísticos más representados en estos ecosistemas se pueden citar los Artrópodos terrestres y los murciélagos (Quirópteros), como es el caso del Murciélgo Mediano de Herradura (Rhinolophus mehelyi) en peligro de extinción.
Finalmente entre los anfibios cabe citar la presencia del sapo común (Bufo bufo), el sapillo moteado (Pelodytes punctatus) y la salamandra (Salamandra salamandra) y entre los reptiles característicos de estos biotopos aparece la salamanquesa (Tarentola mauritanica), el lagarto ocelado ibérico y el africano (Lacerta lepida y Lacerta pater tangitana), el camaleón (Chamaeleo chamaeleon) y diversos ofidios como la culebra de escalera (Elaphe scalaris) y la de esculapio (Coluber hippocrepis), etc.


